Expectativas y Miedos: obstáculos a la creatividad en el arte y la terapia   

Taller en el II Congreso Nacional de Arteterapia, Madrid 2013

 

Expectativas y miedos: obstáculos a la creatividad en el arte y en la terapia

Arteterapeuta: Magdalena Duran, Licenciada en BBAA por la UB, Máster en Arteterapia por la UB, Terapeuta Gestalt, miembro titular de la ATe y de la AETG.

Dirección:magdaduran@yahoo.es

 

Resumen:Las expectativas y los miedos operan en nuestra mente como un guion automático, a veces inconsciente, que afecta nuestra práctica, sea a la hora de hacer arte o de conducir un proceso terapéutico con pacientes, entendido éste también como un proceso creativo. Constituyen un par de opuestos determinado por aquello que “esperamos que suceda” y aquello de “no deseamos que pase”. Suelen aparecer en momentos clave del proceso, como son los principios y los finales, así como en las interrupciones. Si no somos conscientes de cómo operan en la mente, pueden llegar a afectar nuestra práctica, sea artística o terapéutica,  y constituir un sesgo a nuestra percepción de los sucesos y los fenómenos. En este taller tratamos de poner luz a las expectativas y miedos específicos que, como arteterapeutas, nos afectan en nuestro quehacer, y que no siempre son evidentes, ya que es fácil que las expectativas aparezcan como perfeccionismo o exigencia y los miedos como dudas o inseguridades. De este modo podemos llegar comprender mejor cómo este binomio opera en nuestros pacientes cuando están en Arteterapia y aprendemos recursos para trabajar en la liberación de estos obstáculos a una creatividad más genuina.

 

Abstract: Hopes and fears operate in our minds as an often unconscious automatic script affecting our practice, when making art or conducting a therapy process with our patients (considered as a creative process in itself). They form a pair of opposites determined by “what hope that occurs” and “what we don’t want to happen”. They tend to appear at crucial points in the process, such as beginning and endings, as well as interruptions. When we are not conscious of how hopes and fears operate in our minds they can affect our artistic or therapeutic practice, and they can become a bias to our perception of facts and phenomena. In this workshop we intend to bring light to specific hopes and fears that affect us in our Art Therapy task, which are not always obvious. Quite easily hopes can appear under the form of perfectionism or thoroughness, while fears do as doubt or insecurity. In this his way we will be better prepared to understand how this pair operates in our patients when they receive Art Therapy and we will learn ways to work towards the liberation of such obstacles to a more genuine creativity.

 

Palabras clave: Expectativas y miedos, proceso creativo, bloqueo creativo, obstáculos

Key words:  Hopes and fears, creative process, creative blockings, obstacles to creativity

 

Origen del trabajo con expectativas y miedos

La emergencia de las expectativas y los miedos en el proceso de hacer arte es un hecho que he ido observando y constatando a lo largo de veinte años como docente pintura y arte contemporáneo en la ESDA Llotja, y que la práctica como arteterapeuta me ha permitido confirmar y profundizar, en sus efectos y sus orígenes. Expectativas y miedos se erigen como un a-priori que tiñe la experiencia creativa y su importancia se me puso de relieve con la lectura del libro The Emotional Experience of Teaching and Learning [1], cuyas autoras relacionan expectativas y miedos con los momentos ansiógenos en potencia de un curso académico: principios y finales. De forma análoga, en la experiencia de crear una pieza artística, expectativas y miedos aparecen tanto al inicio como en el momento de dar por acabada la obra, o no, y también operan cuando aparecen interrupciones, que afectan a la dinámica del proceso.

¿Por qué nos bloquean las expectativas y los miedos?

Expectativas y miedos forman polaridades complementarias [2] que suelen tener su origen en introyectos  super-egóicos negativos, adquiridos en el proceso de adaptación al entorno familiar y en el proceso de aprendizaje.  Es decir, pertenecen al dominio de lo que Winnicott denomina la “Máscara adaptativa” o Falso Self, y a los aspectos condicionados del carácter. Sí, como Winnicott, entendemos la creatividad genuina como un movimiento energético interno que emerge del Self, en su deseo de manifestarse, podemos comprender que el trabajo con las expectativas y miedos específicos en una situación dada  nos permitirá observar aquello que nos aleja de una intervención abierta, centrada y anclada en el presente.

 

Las expectativas en la labor creativa

Las expectativas (en inglés Hopes, traducido también como “esperanzas”) son a menudo una formación reactiva, la otra cara de la moneda, de un miedo subyacente. Un ejemplo de ello son las expectativas de éxito y el miedo al fracaso.

Otras veces aparecen como el deseo de un resultado determinado, tras el que opera la idealización, al servicio de una auto-imagen idealizada, que tiende a un refuerzo de la identidad y/o a la necesidad de recibir aprecio, reconocimiento, de gustar o de ser valorado por lo que se hace. Por ejemplo, la auto-imposición de un determinado “estilo” artístico, por el que uno será “identificado y reconocido” por el otro.

En su dimensión más positiva, tal como se entienden en psicología, las expectativas son cogniciones que conllevan la idea de anticipación y constituyen una proyección hacia el futuro. Un ejemplo de ello son los conocidos Efecto Placebo y Efecto Pigmalión, por los que la expectativa de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento, en tanto que el pensamiento atrae los hechos. Las expectativas en el proceso creativo se asocian a la obtención de place, satisfacción y buenos resultados. Una cierta dosis puede ser necesaria para el emprendimiento de la actividad creadora.

El lado oscuro de las expectativas son la desilusión y la frustración, cuando no se cumple aquello que esperábamos.

 

Influjo del miedo en la labor creativa

Cuando hablamos de miedos que aparecen en el proceso creativo, con personas no afectadas por trastornos psicológicos agudos o de carácter marcadamente fóbico, se trata a menudo de miedos encubiertos, en forma de dudas, inseguridad, indecisión, o de miedos imaginarios y amplificados, pues el peligro real para la integridad del individuo es poco, en las actividades artísticas tradicionales.

Los miedos a  menudo aparecen en forma de pensamientos activados por lo que Martínez Bouquet denomina el “interlocutor interno”, u otros autores, como Pat B. Allen, llaman “juez” o el censor (ver bibliografía complementaria).  Se trata de mensajes que han sido introyectados a lo largo del proceso de desarrollo y que afectan la relación del autor con su producción.

Los temores más primitivos se pueden despertar en dos momentos clave del proceso creativo: la experiencia de vacío y la experiencia de caos. Ambas, una por defecto y la otra por exceso, remiten a las ansiedades propias de la posición esquizo-paranoide, de M. Klein, y nos remiten a vivencias de desparrame, desintegración, sensación de pérdida de ser, confusión paralizante… que disparan los mecanismos de defensa (proyección, intelectualización, racionalización, identificación proyectiva, formación reactiva, deflexión) que aparecen trasladados a la obra o abortan el proceso.

En su dimensión positiva, hay un “miedo sano”, o precaución, que surge como cuidado y respeto hacia el paciente, a la propia integridad, la de la obra y la del espacio de trabajo.

 

 ¿Cómo trabajamos con las expectativas y los miedos?

 

Sin que importe la dimensión real del miedo, y que sea manifiesto o sutil, éste opera en nuestro ser en tres ámbitos principales: el corporal (fisiológico y neurológico), el emocional y el cognitivo (mental), como expone Jorge Tizón en su obra El poder del miedo. Lo mismo sucede con las expectativas, generadoras de  un cierto grado de ansiedad que condiciona la experiencia. Estos tres niveles tienen también su correlato, y se ponen de manifiesto,  en la obra artística y en el proceso de crearla. Así, el grado de inseguridad puede condicionar la elección de materiales, técnicas y soportes, los mecanismos de defensa pueden emerger simbolizados en los contenidos de las imágenes y  las ansiedades se pueden observar en el desarrollo temporal del proceso. Será desde estos tres ámbitos, cuerpo-emoción-mente, el lugar desde donde podremos trabajar y deconstruir el influjo del miedo y las expectativas.

 

Estructura del taller

1‒  Exposición de la introducción teórica y visionado de imágenes. (1 h.)

2‒ Aplicación de técnicas de observación y toma de conciencia de 3 niveles (30 min):

                        ‒ Corporal

                        ‒ Emocional

                        ‒ Mental

3‒ Producción artística. (45 min)

4‒ Puesta en común e integración. (45 min)

 

 1‒ Desarrollo teórico:

Partimos de un enfoque pluridisciplinar, que abarca la teoría psicoanalítica (Winicott, Tizón, Fiorini, Martínez Bouquet), la Psicoterapia Gestalt (Peñarrubia, Zinker) y elementos conceptuales de la psicología budista (Yeshe Gyaltsan, Wangyal Tenzin Rinpoche, ambos de la tradición tibetana).

De Winnicott tomamos la distinción entre la máscara adaptativa y el Self, entendiento que la creatividad espontánea y abierta es la que emerge de este último. De Tizón nos remitimos a su análisis de los efectos del miedo a nivel corporal, emocional y mental, como base del trabajo. Además este autor expone valiosas aportaciones en cuanto a la génesis del miedo en relación con la teoría del apego, y a la psicodinámica del miedo y su relación con los mecanismos de defensa. De Fiorini (y Zinker, en Gestalt) adoptamos su la concepción del proceso terapéutico como un proceso creativo.

En cuanto a la teoría de la Gestalt (como ya se expuso más arriba) abordamos expectativas y miedos como un par de polaridades, por una parte, y lo que se conoce como “Atención a las tres zonas”, un mapa para explorar y darnos cuenta de lo que experimentamos en la zona interna (sensaciones físicas, estados de ánimo), la zona externa (percepciones del entorno y nuestra reacción de agrado-desagrado, asociaciones, recuerdos) y la observación de la zona intermedia (pensamientos, juicios, elaboraciones mentales). (Peñarrubia; 1998)

Finalmente, la psicología budista nos proporciona una cartografía muy precisa y sencilla de las operaciones mentales subconcientes y los métodos para reconocer experiencialmente cómo actúan en la psique. Este mapa de las dinámicas de la mente ordinaria de apego, rechazo e ignorancia, que serían la base de la formación de expectativas y miedos en nuestro pensamiento, se basa en la obra de Wangyal Tenzin, “El despertar del Cuerpo Sagrado”.


 

2‒ Técnicas de observación y toma de conciencia

Aquí aplicamos lo expuesto anteriormente, experimentando en directo  la “atención a las tres zonas” gestáltica, refinada con elementos de la psicología budista,  por medio de una práctica guiada.

3‒ Práctica artística

Se invita a los participantes a elaborar artísticamente lo que se ha experimentado y comprendido en el transcurso del taller.

4‒ Puesta en común y cierre del taller

Compartimos verbalmente la experiencia y respondemos a las dudas y nuevas preguntas que se abren.

5‒ Feedback por escrito

A los participantes se les facilita una hoja con dos columnas, con espacio en blanco, en las que anotar sus expectativas y miedos. Además hay un espacio para anotar qué ha aportado la experiencia en el taller, para poder hacer un seguimiento de los resultados.

 

Conclusiones del taller

Como resultado del taller, se recibieron un total de diecisiete hojas de Feeedback, si bien el número de participantes fue mayor. De dichos participantes, siete eran arteterapeutas en ejercicio de su profesión, nueve eran estudiantes de Arteterapia y una era estudiante de Bellas Artes.

Expongo a continuación las expectativas y miedos más frecuentes, que fueron compartidos por más de dos participantes. Los términos y frases que utilizo son parafraseados de los originales, buscando sintetizar el sentido de las aportaciones de los participantes.

Por lo que a las expectativas se refiere, siete personas coinciden en que su deseo era el de que su labor como arteterapeutas fuera útil a los demás, poder ayudar a través del arte y apoyar a los pacientes.

Seis personas destacan la expectativa de llevar a cabo una buena labor profesional como terapeutas;  “hacerlo bien” es, en este caso, una expresión recurrente.

En cuanto matices en la forma de llevar a cabo la labor terapéutica, surgen deseos de ser capaz de acompañar al otro en su proceso, darle tiempo para que pueda elaborar y que los pacientes descubran algo nuevo de sí mismos. Estas expectativas fueron manifestadas por cuatro participantes.

En cuanto a la profesión, cuatro personas exponen su deseo de que el Arteterapia crezca como profesión y pueda introducirse en diversos ámbitos en los que aún no está introducida, destacando la educación (dos personas).

En cuanto a los miedos, el más recurrente es el miedo a dañar al otro, a que las intervenciones incurran en la negligencia y puedan tener consecuencias perjudiciales en el paciente. Este miedo lo expresan seis personas.

En un sentido parecido, surgen miedos a diferentes aspectos del proceso terapéutico y las intervenciones posibles:

Seis personas exponen su miedo a no poder contener lo que emerja en la sesión, que la situación supere sus capacidades. En sentido parecido, miedo a no darse cuenta de lo que está sucediendo realmente y que la sesión se les escape y no poder gestionarla, perdiendo el control de la situación.

Tres personas expresan sus miedos con respecto al valor de la obra en la terapia: errar en las interpretaciones o no saber leer el mensaje de la obra plástica.

Miedos más generales, como a la indecisión, la incertidumbre, las dudas, al propio miedo, son compartidos por cuatro personas.

El miedo a quedarse en blanco y no saber qué hacer, en el transcurso de una sesión, lo comparten tres participantes.

También tres personas expresan miedo al fracaso profesional, o a no poder llegar a ejercer como arteterapeutas.

De entre los participantes estudiantes de Arteterapia, tres personas expusieron su interés en que la formación fuese también un proceso de desarrollo personal y de superación, y de que arrojar luz sobre su propio proceso creativo.

Hemos omitido aquí expectativas y miedos de índole más personal, que fueron expresadas en la hoja devolución, porque no se anunció a los participantes de que los resultados podrían ser publicados y, en este sentido, hemos preferido preservar la confidencialidad de dichas aportaciones.

En cuanto a la devolución sobre qué les había aportado el taller, el contenido más recurrente, señalado por siete de los participantes, fue la posibilidad de poder reflexionar y elaborar sobre las expectativas y los miedos en la profesión.

Nada más me queda que agradecer de corazón a las personas que tuvieron la valentía de querer enfrentar sus miedos y ver sus expectativas participando en este taller, compartiendo sus vivencias más íntimas. Sus aportaciones y su coraje fueron para mi muy valiosos y esperanzadores, infundiendo ánimos renovados a mi labor como arteterapeuta y formadora. A todas ellas, gracias.

 

Bibliografía básica

Abello Blanco, A. y Liberman, A.  (2011)   Una introducción a la obra de Winnicott. Contribuciones al pensamiento relacional,   Editorial Agora relacional, Madrid, España.

Fiorini, H.J  (2006)  El psiquismo creador. Teoría y clínica de procesos terciarios.   Editorial

Nueva Visión, BA, Argentina.

 

Peñarubia, F.  (1998)  Terapia Gestalt  La vía del vacío fértil,   Alianza Editorial, Madrid, España.

Salzberger-Wittenberg, I.  & Williams, G.  (1999) The Emotional Experience of Teaching and Learning,  Routlege, London, UK:

Tizón, J.   (2010)  El poder del miedo ¿Dónde guardamos nuestros temores cotidianos?,   Editorial Milenium, Lleida, España.

Wangyal Tenzin Rinpoche   (2011)   El despertar del cuerpo sagrado  Editorial Gaia, Madrid, España

Winnicott, D. W.  (1971)  Realidad y juego,  Editorial Gedisa, Barcelona, España.

Winnicott, D.W.  (1988)   Psycho-Analytic Explorations,    Harvard University Press, Cambridge, Massachussets, USA

Yeshe Gyaltsan  (1975) Mind in Buddhist psychology,   Dharma Publishing, Berkeley California USA.

 

Bibliografia complementaria

Allen, P.B.  (1997)   Arte –Terapia. Guia de autodescubrimiento a través del arte y la creatividad , Editorial Gaia, Madrid, España.

Cyrulnik, B.  (2011)  Morirse de vergüenza. El miedo a la mirada del otro,   Editorial Debate, Barcelona, España.

Martínez Bouquet, C.  (2006)  La ruta de la creación,  Editorial Aluminé, Barcelona, España.

Zinker, J.  (1977)  El proceso creativo en la terapia gestáltica.  Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina.

 



[1] Salzberger-Wittenberg, I. y Williams, G. (1999) Routlege, London UK

[2] Polaridades se entiende aquí en su acepción Gestáltica. “… la gestalt no concibe separados el mundo interno y la conducta (…) sino que diferencia artificialmente (polarización) para comprender mejor el campo total (integración), o viveversa: enfoca la situación para determinar las partes en pugna que no permiten que dicha situación avance naturalmente (autorregulación)” (Peñarrubia; 1998; p.106),



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